Sin duda, el centro de Lima, con todas sus carencias, conserva tradición, cultura y mucho por descubrir. Desde las vendedoras de picarones hasta los viejos balcones sucios y descuidados podremos apreciar aquellas historias que guarda este lugar, ahora, para mi, más especial que nunca.
Es curioso. Antes, solo rechazaba ir al centro por simples y estúpidos prejuicios (mis amigos son testigos de ello), ahora es el lugar que más visito, no solo para fotografiar, siendo éste un lugar perfecto para ello, sino también para conocer más de mi historia, conocer más de mi realidad actual, realidad que es necesaria, por lo menos, observar por todos, comer todos los dulces que pueda resistir mi estómago, caminar y respirar el aire capitalino mientras se percibe el movimiento inacabable de los pasos de los limeños.
Definitivamente seguiré yendo a fotografiar, caminar por las mismas calles una y otra vez, pero además y sobretodo iré a pasarla bien. Mis prejuicios ¡ya fueron!




Post dedicado a los amigos que fueron testigos de estos pasados prejuicios. Y los dejo con esta canción que escuché hoy en el carro, la cual fue el motor para recordar mi experiencia y también, para escribir este post.
Los Troveros Criollos - Cristal herido
debo dejar de morderme los labios .___.
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